La víctima localizó la tabla en una página web de compraventa y concertó una cita con el vendedor.
La Policía Local de Palma ha logrado recuperar un longboard sustraído en Son Ferriol e identificar a dos menores por su presunta implicación en un caso de hurto y receptación.
La historia comenzó el pasado 22 de mayo, cuando un hombre de 45 años acudió a dependencias policiales para denunciar el robo de su tabla, desaparecida días antes en el skatepark de la calle Escola Nacional mientras se encontraba con sus hijos.
Pero hubo un detalle que cambió completamente la investigación. La víctima localizó su propio monopatín navegando por una conocida aplicación de compraventa de artículos de segunda mano. El objeto estaba anunciado por 99,99 euros.
Lejos de dejarlo pasar, el propietario decidió actuar. Contactó con el supuesto vendedor y concertó una entrega para esa misma tarde, a las 17.00 horas, en la plaza del Prevere Bartomeu Font.
Con toda la información sobre la mesa, agentes de la Unidad de Seguridad Integral (USEI) acompañaron al denunciante hasta el punto acordado.
Los policías permanecieron vigilando la zona hasta que la víctima inició la conversación con el vendedor. Entonces descubrieron que quien intentaba cerrar la venta era un adolescente.
En ese momento, los agentes intervinieron para aclarar el origen del longboard.
El menor aseguró que un amigo le había entregado la tabla para “deshacerse de ella” y que había decidido ponerla a la venta por internet para ganar cerca de 100 euros.
Los policías acompañaron al menor hasta su domicilio para informar a sus tutores legales y recuperar el objeto sustraído.
Pero la situación dio un giro todavía más inesperado. En la entrada de la vivienda aparecieron el padrastro del joven y otro menor, acompañado de su madre. Según la Policía Local, este segundo adolescente acabó reconociendo delante de los agentes que había sido quien robó el monopatín.
El objetivo era claro: venderlo a través de su amigo para conseguir dinero rápido.
Finalmente, el longboard fue devuelto a su legítimo propietario y las diligencias fueron remitidas a la Fiscalía de Menores, que asumirá ahora el caso.










