Los expertos alertan del riesgo de perder hasta un 60 por ciento de masa muscular.
La obsesión por perder peso rápidamente antes del verano sigue impulsando el uso de dietas extremas, ayunos prolongados y medicamentos para adelgazar sin supervisión médica. Los especialistas advierten de que esta combinación puede tener consecuencias importantes para la salud, especialmente por la pérdida de masa muscular.
El fenómeno preocupa cada vez más a médicos y expertos en obesidad. El acceso a tratamientos farmacológicos destinados a combatir el exceso de peso, especialmente los conocidos como agonistas del receptor GLP-1, ha disparado su popularidad. Sin embargo, muchos usuarios recurren a ellos sin seguimiento clínico y con el único objetivo de adelgazar en pocas semanas.
Adelgazar rápido tiene un coste para el organismo
La evidencia científica es clara: una pérdida de peso acelerada no solo reduce grasa corporal.
Los estudios muestran que cuando el adelgazamiento se produce de forma rápida, una parte significativa del peso perdido corresponde a tejido muscular. Algunas investigaciones sitúan esta pérdida de masa magra en torno al 39%, mientras que otros análisis elevan la cifra hasta un preocupante 60% del peso perdido cuando no se acompaña de ejercicio de fuerza ni de una alimentación adecuada.
La consecuencia va mucho más allá de una cuestión estética. La pérdida muscular reduce la fuerza física, limita la capacidad funcional del organismo y disminuye el metabolismo basal, favoreciendo que el cuerpo queme menos calorías y aumentando el riesgo de recuperar el peso perdido en el futuro.
Los expertos alertan de que cada vez llegan más pacientes que han intentado adelgazar por su cuenta utilizando medicamentos obtenidos sin supervisión médica.
Además de los riesgos asociados al uso inadecuado de estos tratamientos, los profesionales advierten de que muchas personas combinan los fármacos con dietas muy restrictivas o rutinas deportivas excesivas, una mezcla que multiplica el impacto negativo sobre la masa muscular.
La recomendación médica es clara: la pérdida de peso debe producirse de forma progresiva, con ritmos aproximados de entre medio kilo y un kilo por semana.
Claves para proteger el músculo
Los consensos científicos coinciden en que cualquier tratamiento para la pérdida de peso debe ir acompañado de estrategias destinadas a preservar la masa muscular.
Entre las principales recomendaciones figuran:
- Realizar entrenamiento de fuerza de manera regular.
- Mantener una ingesta suficiente de proteínas de calidad.
- Contar con seguimiento médico y nutricional.
- Adaptar el tratamiento a las características de cada paciente.
Los especialistas aconsejan consumir entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día cuando se sigue un proceso de adelgazamiento.
Obesidad
Actualmente, cerca del 17% de los adultos españoles padece obesidad, mientras que el sobrepeso afecta a más del 40% de la población.
Pese a ello, muchos pacientes siguen intentando resolver el problema en solitario. Una encuesta realizada entre personas en tratamiento para perder peso revela que seis de cada diez intentaron inicialmente adelgazar únicamente mediante fuerza de voluntad.
Los expertos consideran que esta percepción sigue alimentando uno de los grandes errores en torno a la obesidad: verla como una cuestión de disciplina personal cuando la evidencia científica la define como una enfermedad crónica multifactorial, condicionada por factores biológicos, hormonales, genéticos y ambientales.
Más allá de los efectos físicos, los especialistas en salud mental alertan de las consecuencias emocionales que generan los llamados «planes exprés».











