Se ha celebrado una emotiva gala de ‘Calvianers’ con el reconocimiento a las 10 historias humanas que transformaron un pueblo agrícola en un referente turístico.
La historia de un pueblo no se escribe con cemento, sino con los recuerdos, el esfuerzo y las vivencias de su gente. El Ayuntamiento de Calvià celebró este jueves por la noche, bajo la imponente silueta de la Creu de Santa Ponça, la gala de presentación de la nueva entrega del proyecto audiovisual ‘Calvianers‘, dedicada en esta ocasión a rescatar la memoria viva y la identidad histórica de Santa Ponça.
Tras el éxito de la primera edición en Magaluf (octubre de 2025), esta iniciativa —financiada a través del Impuesto de Turismo Sostenible— rindió un emotivo homenaje a diez vecinos cuyas trayectorias personales reflejan la espectacular transformación del municipio.

El doctor José Ignacio Ramírez, Medalla al Mérito
Uno de los momentos cúlmenes de la velada fue la entrega de la Medalla al Mérito de Calvià al doctor José Ignacio Ramírez Manent, director médico del Centro de Salud de Santa Ponça desde hace más de tres décadas.
Ramírez, quien recientemente se convirtió en el primer médico de familia en ingresar en la Real Academia de Medicina de las Islas Baleares, fue el gran impulsor de servicios clave en la zona como la fisioterapia y la salud mental. El consistorio ha querido blindar en el recuerdo colectivo una trayectoria marcada por la vocación de servicio y la defensa de la sanidad pública.

Diez vidas que explican Santa Ponça
La gala combinó proyecciones audiovisuales con el reconocimiento en el escenario de los protagonistas de la noche:
- Montserrate Canals: Evocó la infancia libre de los años 70, construyendo cabañas en sa Caleta en unos veranos eternos al más puro estilo Verano Azul.
- Maribel Rayó: Emprendedora pionera que llegó desde sa Pobla con 21 años para abrir la primera óptica de la zona.
- Antonio Lechuga: Llegado desde Granada en 1978, se convirtió en una pieza indispensable, como delegado y utillero, del Club Santa Ponça.
- Luis Nigorra: Aportó la perspectiva del desarrollo local a través de la evolución de la antigua finca agrícola familiar, el Club Náutico y los campos de golf.
- Dorte Stub Larsen: Danesa afincada en la isla desde hace cinco décadas y firme defensora del bienestar animal y las tradiciones locales.
- Ricardo Palacios: Representante de la ola migratoria del auge turístico, quien llegó desde Albacete con 16 años para forjar toda una vida en Calvià.
- Juan Mir: Reconocido por sus 46 años de entregada trayectoria profesional en el Club Náutico de Santa Ponça.
- Bernat Carrot: Asesor histórico municipal, homenajeado por su labor de preservación de tradiciones como las Festes del Rei en Jaume.
- Javier Lirio de Marcos y Javitxu Lirio González: Padre e hijo unidos por el kárate, referentes deportivos que han formado a generaciones de atletas locales.

Humor, nostalgia y comunidad
El toque de comedia y complicidad de la noche corrió a cargo del popular humorista mallorquín Agustín El Casta, quien conquistó al público con un monólogo repleto de referencias afectuosas a Calvià y sus costumbres.
El alcalde, Juan Antonio Amengual, cerró el acto con una reflexión que resume el espíritu del proyecto: “Los pueblos no se construyen únicamente con edificios o infraestructuras; se construyen con personas. Personas que trabajan, que emprenden, que cuidan, que crean comunidad y que dejan huella”.











