El Ajuntament de Palma prepara su transformación en 139 viviendas.
La antigua cárcel de Palma ya está completamente cerrada y protegida. El Ayuntamiento ha culminado los trabajos de aseguramiento del recinto con la instalación de una puerta de hierro en el acceso principal, poniendo fin a una actuación destinada a evitar nuevas ocupaciones del inmueble.

Esta intervención llega después del desalojo forzoso realizado el pasado 10 de junio por orden judicial. Desde entonces, se han llevado a cabo diferentes trabajos para garantizar la seguridad del edificio y de su entorno.
Entre las actuaciones ejecutadas destacan el tapiado de todos los accesos, el pintado del muro perimetral, la limpieza y poda del parque colindante y el acondicionamiento general de la zona. El objetivo ha sido impedir que el recinto vuelva a ser ocupado y mejorar las condiciones del entorno.
Con estas medidas, el Consistorio da por finalizada una ocupación que se prolongó durante más de diez años y que había provocado problemas de convivencia entre los vecinos, además de afectar al centro educativo situado junto al edificio.
La recuperación del inmueble se inició tras varios informes elaborados por la Policía Local, los servicios de Bomberos y los servicios sanitarios, que alertaban del elevado riesgo de incendio, las deficientes condiciones de habitabilidad y las dificultades para evacuar el edificio en caso de emergencia.
La resolución judicial respaldó la intervención al considerar acreditada la urgencia de actuar para proteger la seguridad de las personas que permanecían en el interior.

Tras recuperar el edificio, el Ayuntamiento ya ha dado el siguiente paso para definir su futuro. El anteproyecto de reconversión de la antigua cárcel de Palma contempla transformar este espacio en una residencia profesional con 139 viviendas dotacionales, destinadas a personas que desarrollen su actividad laboral en la ciudad.














