El Consell aclara que no se crean nuevas plazas turísticas, que se pone en marcha el sistema de rotación previsto por la normativa vigente.
El Consell de Mallorca ha dado luz verde a la convocatoria de la bolsa temporal de plazas turísticas de alquiler vacacional. Es un mecanismo que llevaba tiempo bloqueado y que ahora se reactiva con un nuevo sistema de adjudicación diseñado para reforzar la transparencia y la seguridad jurídica.
La decisión se ha adoptado en la junta rectora del Consorcio Bolsa de Alojamientos Turísticos (CBAT), presidida por el consejero de Turismo, Guillem Ginard. La medida llega en un momento clave: a las puertas de la temporada alta y con el sector pendiente de cualquier movimiento que afecte a la oferta turística de la isla.
La clave es clara. No se crean nuevas plazas turísticas. Lo que se pone en marcha es el sistema de rotación previsto por la normativa vigente.
Las plazas que vuelven al mercado
La convocatoria se nutre exclusivamente de plazas que han quedado vacantes. Es decir, bajas registradas en la última convocatoria y otras que se han producido en los últimos meses.
Recuerdan que en Mallorca, el crecimiento de la oferta turística está sujeto a límites estrictos. Por eso, el mecanismo de la bolsa funciona como un sistema de redistribución, no de expansión.
En otras palabras: cuando una plaza desaparece del mercado legal, vuelve a la bolsa. Y desde ahí puede ser adjudicada a otro propietario que quiera explotar una vivienda como alquiler vacacional.
Con esta convocatoria, el Consell pretende reactivar esa circulación que la normativa contempla pero que había quedado paralizada.
Un sorteo público para repartir las plazas
La gran novedad está en el procedimiento. El sistema aprobado introduce un modelo de adjudicación basado en un número de orden de tramitación asignado mediante sorteo público. El proceso se realizará ante fedatario, función que asumirá el secretario general del Consell de Mallorca o la persona que lo sustituya.
La intención es clara: evitar cualquier sombra de duda.
El sorteo será abierto y retransmitido a través de los canales institucionales del Consell, una fórmula que busca blindar el procedimiento bajo los principios de igualdad, objetividad y transparencia.
El mensaje político y administrativo es evidente: el reparto de plazas turísticas debe ser verificable y público.
La convocatoria incorpora además otra herramienta inédita hasta ahora: una lista de espera con una vigencia de seis meses.
Durante ese periodo se podrán adjudicar las plazas que se vayan liberando en la bolsa temporal a causa de nuevas bajas.
El número final de plazas disponibles sigue siendo una incógnita. Dependerá de cuántos alojamientos abandonen el sistema durante ese semestre. Es un mercado vivo, en constante movimiento.
Lo que sí está claro es que la administración pretende evitar que esas plazas queden bloqueadas en la bolsa, una situación que se había convertido en un cuello de botella para el sector.
Desde el Departamento de Turismo defienden la medida como una solución técnica a una anomalía administrativa.
Según el consejero Guillem Ginard, el objetivo es claro: desbloquear un sistema que llevaba tiempo paralizado.
En sus palabras, se trata de evitar que las plazas queden inmovilizadas y permitir que el alquiler vacacional reglado pueda operar con normalidad, especialmente con la temporada turística a punto de arrancar.
El planteamiento del Consell busca un equilibrio complejo: activar el mercado sin ampliar la presión turística sobre el territorio.
Por eso la decisión se apoya en tres pilares que la administración repite como un mantra: rotación, estabilización y contención de la oferta.
El otro frente: las plazas hoteleras
Mientras se pone en marcha esta convocatoria, el Consell trabaja en paralelo en otro frente menos visible pero igual de relevante.
El Departamento de Turismo mantiene conversaciones con la Federación Hotelera de Mallorca para definir el sistema de adjudicación de las plazas que se encuentran en la bolsa temporal correspondiente al alojamiento turístico reglado.
Se trata de un engranaje administrativo complejo, pero clave para el futuro del modelo turístico de la isla.










