El espectáculo tendrá lugar en la madrugada del martes 30 de junio al miércoles 1 de julio en La Verónica.
Las fiestas de Sant Marçal de Marratxí volverán a despedirse mirando al cielo. En la madrugada del martes 30 de junio al miércoles 1 de julio, a las 00:00 horas, La Verónica acogerá un espectáculo de 220 drones que cerrará una de las celebraciones más arraigadas del municipio.
UMILES es uno de los tres principales operadores europeos de espectáculos de drones y la empresa líder en España en este sector, con una flota de fabricación propia de cerca de 2.000 drones y capacidad para operar más de 1.000 de forma simultánea.
La compañía regresa a Sant Marçal por segundo año consecutivo, tras su participación en 2025. Para esta edición ha diseñado 17 figuras inspiradas en el espíritu festivo y en algunos de los elementos más reconocibles de la celebración, que se irán encadenando sobre el cielo de Marratxí durante varios minutos. Los drones, equipados con sistemas LED RGB, dibujan cada figura con precisión y permiten construir una secuencia pensada específicamente para este cierre de fiestas.
«Volver a Sant Marçal es una buena noticia para el equipo. El año pasado el público respondió muy bien y este año hemos preparado una secuencia distinta, con figuras nuevas que recogen la identidad de la fiesta de Marratxí», afirma Ernesto Albacete, director comercial de UMILES.
Desde su primer espectáculo en 2019, UMILES firmó el récord nacional de 1.000 drones volando de forma simultánea, alcanzado el pasado 2 de mayo en la Comunidad de Madrid, y desplegó cerca de 42.000 drones a lo largo de 2025. Su trabajo está detrás de la boda de Tamara Falcó, los estrenos de Superman (Warner Bros.) y Mufasa (Disney), varias entregas de El Hormiguero y el primer espectáculo recurrente de drones en un parque temático en España, en PortAventura.
Los espectáculos de drones funcionan en silencio, no dejan residuos ni recurren a explosiones. Eso los convierte en una opción accesible para personas con sensibilidad auditiva o TEA, familias con niños pequeños, personas mayores y mascotas, públicos que a menudo quedan al margen de otras formas tradicionales de celebrar. A esa accesibilidad se suma su capacidad para generar viralidad orgánica en redes sociales, donde las figuras luminosas se comparten de forma espontánea durante y después de cada show.













