Pidió a la víctima un cigarrillo y entonces le dio un tirón para quitarle el teléfono.
Una mujer, que solo pretendía ser amable, terminó siendo la víctima de una agresión brutal este domingo en Palma. La Policía Nacional ha detenido a argelino que no solo demostró un desprecio total por la integridad de la víctima, sino que desafió abiertamente a la justicia al encontrarse en la isla de forma ilegal.
El «modus operandi» fue tan rastrero como efectivo. El agresor se acercó a la mujer pidiéndole tabaco. Mientras ella, de forma confiada, buscaba la cajetilla, el individuo le lanzó un violento tirón para arrebatarle el móvil. No contaba con la resistencia de la víctima, lo que desencadenó una escena dantesca: el atacante la tiró al suelo y la arrastró varios metros entre golpes hasta que logró hacerse con el botín y huir a la carrera, abandonando incluso su bicicleta en el lugar.
La respuesta policial fue inmediata. Gracias a la descripción precisa de la mujer, patrullas del Grupo de Atención al Ciudadano peinaron las calles adyacentes. La búsqueda dio sus frutos en una parada de autobús, donde localizaron al sospechoso. Al verse acorralado y tras serle intervenido el teléfono robado, el delincuente intentó arrebatarle el terminal a un agente y emprendió una huida desesperada a pie que terminó a los pocos metros con su detención.
Lejos de deponer su actitud, el arrestado transformó el traslado a comisaría en un espectáculo de violencia. Lanzó patadas y escupitajos contra los agentes, sumando un delito de atentado a agente de la autoridad a su ya abultado historial. La sorpresa final saltó al comprobar su ficha: el detenido es un viejo conocido de las fuerzas de seguridad con al menos cuatro arrestos previos por hechos similares.
Sobre este individuo pesaba una orden de alejamiento de la isla de Mallorca vigente. Su presencia en las calles de Palma supone un grave quebrantamiento de condena, demostrando que las medidas cautelares no fueron suficientes para frenar su carrera delictiva.












