Fraude descarado en pleno día por parte de un conductor que utilizaba los beneficios de la tarjeta PMR de un familiar fallecido.
La Policía Local de Palma ha denunciado a un hombre de 68 años por utilizar la tarjeta de aparcamiento PMR de su suegra fallecida para estacionar en una plaza reservada. Un caso que vuelve a poner el foco en el uso ilegal de tarjetas para personas con movilidad reducida.
Los hechos ocurrieron el pasado 23 de marzo, a las 12:45 horas, en un centro comercial del Coll d’en Rabassa. Agentes de la Unidad Motorizada (UMOT) realizaban un control rutinario cuando detectaron un vehículo ocupando una plaza PMR con una tarjeta aparentemente en regla y algo no cuadraba.
Tras comprobar los datos, los agentes descubrieron que la titular de la tarjeta figuraba como fallecida desde junio de 2025.
El conductor fue localizado en el interior del centro comercial. Al salir, reconoció los hechos. La tarjeta pertenecía a su suegra difunta. Con toda su cara afirmó que desconocía que no podía usarla.
Las consecuencias fueron claras: 200 euros de multa por estacionamiento indebido, según el Reglamento General de Circulación. Por otro, una sanción mucho más severa: entre 300 y 6.000 euros por vulnerar la Ley de accesibilidad de las Illes Balears, al utilizar un documento de una persona fallecida.
Los agentes actuaron con rapidez. Retiraron la tarjeta fraudulenta y obligaron al conductor a mover el vehículo de inmediato.
Este tipo de fraude no es menor. Perjudica directamente a quienes realmente necesitan estas plazas.










