El dispositivo estival en s’Arenal del SETUR requisa 140 bebidas y un altavoz gigante entre los balnearios 4 y 7.
La Policía Local de Palma ha asestado un nuevo golpe a las concentraciones ilegales en los puntos calientes del litoral de la capital. En el marco del dispositivo especial de refuerzo de seguridad activo desde mayo, agentes de la Unidad de Seguridad Turística (SETUR) han desmantelado dos botellones organizados en la arena de la Platja de Palma, concretamente en el tramo comprendido entre los balnearios 4 y 7.
Las actuaciones policiales se dividieron en dos fases consecutivas tras detectarse la presencia de grupos numerosos de personas vulnerando la normativa municipal:
- Primer botellón: Los agentes localizaron a una docena de personas consumiendo alcohol directamente sobre la arena de la playa. La patrulla procedió a identificar a los participantes y a tramitar las correspondientes propuestas de sanción.
- Segundo botellón: La intervención más llamativa se produjo al localizar a un grupo de unas 20 personas que habían montado una infraestructura ilegal en la playa. Los infractores habían instalado una carpa, disponían de una piscina portátil llena de hielo a modo de nevera refrigeradora y utilizaban un altavoz de grandes dimensiones con la música a elevado volumen.

En este segundo caso, los participantes fueron denunciados por partida doble: por realizar botellón en la vía pública y por las graves molestias de contaminación acústica ocasionadas al entorno.
El balance de la operación se ha saldado con la incautación del material logístico y de las sustancias utilizadas en los dos puntos de encuentro:
- Aproximadamente 140 bebidas alcohólicas.
- Un altavoz amplificador de gran tamaño.
- Dos cubos y la piscina portátil empleada para enfriar el alcohol.
El Ajuntament de Palma ha recordado que estas actuaciones forman parte del plan de choque para hacer cumplir de forma estricta la Ordenanza para el Fomento de la Convivencia Cívica. Esta normativa prohíbe de forma expresa tanto las aglomeraciones para beber en la calle como el uso de equipos de sonido que alteren la tranquilidad o generen un impacto acústico significativo en las zonas turísticas y residenciales.













