Inventó que un ladrón le robó el turismo para eludir la persecución y las cámaras de seguridad terminaron por acorralarle.
La Policía Local de Palma ha culminado una exhaustiva investigación de más de tres meses con el encausamiento de un hombre de 28 años y nacionalidad española como presunto autor de un delito contra la seguridad vial por conducción temeraria. Las pesquisas desarrolladas por la Sala de Atestados han permitido desmontar la falsa versión del implicado, que llegó a simular el robo de su vehículo ante la Policía Nacional para eludir su responsabilidad penal.
Los hechos se iniciaron el 28 de abril, cuando una patrulla de la Unidad de Intervención Inmediata (UII) multó a un turismo estacionado en doble fila en la calle Manacor. Poco después, en el Polígono de Son Malferit, el mismo coche bloqueó el paso del furgón policial, arrojó la sanción por la ventanilla e increpó con insultos a los agentes.
Al recibir la orden de alto, el conductor emprendió una huida a gran velocidad en una zona urbana limitada a 40 km/h. Condujo en zigzag y a casi 100 km/h, perdiendo el control en una rotonda y obligando a peatones y otros conductores a frenar en seco para evitar colisiones y atropellos.
Los agentes desistieron de la persecución directa en dirección a la Ma-19 para priorizar la seguridad vial, habiendo memorizado la matrícula y la fisonomía del autor.
Tras la fuga, la patrulla acudió al domicilio del titular y halló el coche aparcado en la zona con el motor todavía caliente.
A lo largo de semanas de instrucción, la Sala de Atestados recopiló las grabaciones de las cámaras de videovigilancia de la Unidad de Madres de Palma, confirmando la altísima velocidad y las maniobras arriesgadas del vehículo fugado.
Citado a mediados de julio como testigo, el propietario aseguró que un desconocido había encontrado sus llaves perdidas, le había robado el vehículo y que él mismo lo había recuperado días después en un descampado gracias a un amigo, mostrando una denuncia presentada ante la Policía Nacional.
Ante las incoherencias del relato y el peso de las pruebas audiovisuales, la Policía Local cambió la condición del joven de testigo a investigado. En su posterior citación asistido por letrado, el implicado se acogió a su derecho a no declarar. El atestado completo ha sido remitido al juzgado de guardia












