Se reduce la oferta y aumentan los precios con una media de 550 euros mensuales por una simple habitación en Palma.
Palma está al límite. El mercado inmobiliario balear ha tocado techo en el sector del piso compartido. Mientras la oferta nacional aumenta un 12 por ciento su volumen, Palma sufre un desplome en el stock de habitaciones disponibles. Son datos de idealista.com. Esta contracción drástica de la oferta ha provocado un vuelco directo en los precios. El coste medio para alquilar un cuarto en Ciutat se ha disparado un 22 por ciento interanual, situándose como la segunda mayor subida de toda España.
Rentar una simple habitación en la capital balear ya alcanza los 550 euros mensuales. La cifra iguala de lleno a la plaza inmobiliaria de Madrid y deja a la ciudad solo por detrás de Barcelona, que encabeza el ranking nacional con 600 euros.
La brecha entre la dinámica del conjunto del país y la realidad balear es abismal. A nivel nacional, el precio del alquiler por habitaciones se ha quedado prácticamente plano con un leve repunte del 1 por ciento, situando la media estatal en 425 euros al mes. Grandes mercados como Valencia experimentan bajadas del 5 por ciento en sus rentas gracias a un aumento de la oferta del 52 por ciento. En Alicante la disponibilidad sube un 20 por ciento y en Madrid un 17 por ciento.
En el archipiélago ocurre todo lo contrario. La retirada de inmuebles del mercado de larga estancia y la presión turística han drenado el parque disponible. Palma se sitúa en el grupo de capitales con mayores caídas de stock del país, acompañando a Ceuta, Bilbao y Girona. La consecuencia es inmediata: la escasez se traslada al precio final y encarece la vida de estudiantes, trabajadores desplazados y residentes.
El panorama nacional refleja una enorme brecha de concentración geográfica. Las ciudades de Madrid, Valencia, Barcelona y Sevilla acaparan la mitad de toda la oferta de pisos compartidos de España. El resto de capitales provincia deben repartirse el porcentaje residual, lo que incrementa la vulnerabilidad de mercados insulares como el de Baleares.
Al mismo tiempo, la competencia entre demandantes no deja de crecer. El número de personas interesadas por cada habitación libre ha aumentado un 12 por ciento en el último año a nivel estatal. En ciudades golpeadas por la falta de espacio como Palma, cada anuncio publicado genera una presión inmediata de solicitudes.











