Ofensiva para blindar Son Bonet con una moción de urgencia en el próximo Pleno del Consell.
Més per Mallorca presentará una moción de urgencia en el próximo Pleno del Consell de Mallorca con un objetivo contundente: exigir a AENA que renuncie de forma definitiva a cualquier proyecto que suponga una nueva transformación o agresión territorial en el aeródromo de Son Bonet.
La formación ecosoberanista denuncia que los planes del gestor aeroportuario estatal para implantar un megaparque fotovoltaico en la zona, combinados con los constantes rumores sobre una posible ampliación de la actividad de los vuelos, ponen en serio riesgo el equilibrio ecológico de la comarca. Según los portavoces de la iniciativa, Son Bonet actúa como un colchón verde fundamental para los municipios del entorno, los cuales ya soportan una altísima densidad de carreteras, urbanizaciones y saturación acústica.
El conseller insular de Més per Mallorca, Joan Llodrà, se ha mostrado especialmente crítico con la gestión centralizada de las infraestructuras aéreas, acusando a la entidad pública de operar bajo una mentalidad puramente mercantilista. «AENA continúa actuando con una lógica extractiva. Obtiene beneficios millonarios gracias a Mallorca, pero, en lugar de reparar los impactos que genera, pretende seguir ocupando territorio e incrementando la presión sobre zonas de alto valor estratégico», ha aseveración el representante de Més.
Límites a la transición energética
La propuesta que se debatirá en el Consell insta a la institución insular a exprimir al máximo todas sus competencias de ordenación del territorio, urbanismo y paisaje para bloquear cualquier licencia o plan que resulte incompatible con la fisonomía actual de Son Bonet. Desde Més aclaran que, aunque apoyan firmemente el despliegue de las energías renovables en las islas, la instalación de placas solares masivas debe priorizar siempre los suelos industriales, zonas degradadas o techos urbanos, en lugar de sacrificar los escasos espacios naturales que lindan con la capital.
La moción exige un cambio de rumbo radical para que la compañía aeroportuaria asuma su responsabilidad social y ambiental, devolviendo parte de sus ingresos en forma de inversiones verdes que mejoren la calidad de vida de los residentes.












