Los delincuentes tenían un enganche ilegal a la red eléctrica para alimenta runa placa de cocina sin ninguna medida de seguridad.
Las tácticas de la okupación ilegal llegan a límites de surrealismo total en Palma. La Policía Local de Palma, a través de su Unidad de Seguridad Integral (USEI), ha tenido que intervenir de urgencia en un edificio de la céntrica calle Blanquerna tras un aviso que dejó estupefactos a los propios agentes: los mismos okupas que habían asaltado las viviendas llamaron a la Policía quejándose de que no podían entrar por el portal.
Todo ocurrió a primera hora de la mañana cuando la Base del 092 recibió una llamada alertando de que era imposible acceder al edificio porque la cerradura principal supuestamente había sido cambiada. Al personarse las patrullas de la USEI de inmediato, descubrieron el pastel: el bombín original estaba intacto y la llamada no la hacían los vecinos legítimos, sino los propios delincuentes que habían tomado los pisos primero y segundo.
Al verse descubiertos, los moradores —dos parejas, una de ellas con dos menores de edad a su cargo— intentaron camuflar el delito alegando haber sido víctimas de una estafa. Aseguraron haber pagado 2.000 euros en efectivo a un desconocido que les prometió un contrato de alquiler, y que estaban esperando entregar otros 1.000 euros para recibir las llaves físicas. Sin embargo, la inspección policial desmontó la coartada en segundos: los agentes determinaron que los investigados habían accedido al interior mediante el método del escalo, reventando una ventana que da a la vía pública.
Al realizar la inspección ocular junto a los representantes de la propiedad, los agentes de la USEI descubrieron una auténtica bomba de relojería: el cuadro de contadores de la finca había sido burdamente manipulado.
El segundo piso disfrutaba de luz gratis gracias a un enganche fraudulento a la red general. Esta manipulación alimentaba de forma directa una placa de cocina eléctrica sin ningún tipo de medida de seguridad ni aislamiento, generando un riesgo extremo de cortocircuito, electrocución o un incendio devastador para toda la comunidad de vecinos. El primer piso, donde malvivían los menores de edad, también tenía el suministro de luz y agua pinchado de forma ilegal.
La Sala de Atestados ya ha tramitado las correspondientes diligencias judiciales contra los cuatro adultos identificados, imputándoles un delito leve de ocupación de bien inmueble y otro de defraudación de fluido eléctrico. El informe completo ha sido remitido con carácter urgente a la Sección de Instrucción de Guardia del Tribunal de Instancia de Palma.












