El alcalde Jaime Martínez anuncia un complejo público con 5.000 m² de zonas verdes tras 25 años de abandono y ocupación.
El alcalde de Palma, Jaime Martínez Llabrés, ha presentado este lunes el vanguardista anteproyecto para reconvertir de arriba abajo la antigua prisión de la ciudad, un espacio municipal degradado y en desuso desde hace más de un cuarto de siglo. El histórico complejo se transformará en una residencia profesional pública que albergará 139 unidades habitacionales y una enorme cartera de servicios compartidos.
Esta presentación llega pocas semanas después de que Cort completara la recuperación judicial del edificio (cuyo desalojo y tapiado se ejecutó el pasado 11 de junio). El proyecto ya ha iniciado la contratación para la redacción definitiva de las obras.
«La vivienda incide directamente en la capacidad de las ciudades para atraer y retener talento. Lo que durante más de dos décadas ha sido un espacio degradado se convertirá ahora en apartamentos, zonas de convivencia, jardines y espacios destinados al servicio público», ha destacado el alcalde.
El diseño arquitectónico respetará la estructura panóptica original del edificio, pero demolerá el muro perimetral, las torres de vigilancia y los pabellones anexos. Con tres plantas y 8.081 metros cuadrados construidos, el espacio se dividirá según las necesidades del trabajador temporal:
Estancias de corta duración (50 unidades)
- 45 individuales (16-22 m²): Equipadas con zona de descanso, baño completo, almacenamiento y área de trabajo (capacidad máxima de dos personas).
- 5 dobles (25-30 m²): Diseñadas específicamente para dos personas con espacios de trabajo integrados.
Estancias de larga duración (89 unidades)
- 59 apartamentos (20-30 m²): Con cocina completa, salón-dormitorio, baño, vestidor y despacho.
- 26 estudios grandes (30-35 m²): Dispondrán de salón-comedor con zona de descanso independizable, vestidor y cocina.
- 4 viviendas familiares (+40 m²): Contarán con dos dormitorios independientes, salón-comedor, cocina, baño y lavandería propia.
El complejo no solo busca dar un techo, sino crear una comunidad funcional y sostenible. Para ello, dispondrá de más de 5.000 metros cuadrados de zonas verdes repartidos entre patios ajardinados, un corredor verde en el antiguo foso y un espectacular solárium en la azotea.
El catálogo de servicios comunes e infraestructuras integradas incluye:
- Ocio y salud: Piscina comunitaria, gimnasio equipado, cafetería-restaurante, jardines y zonas de convivencia.
- Trabajo y servicios: Salas polivalentes de reuniones, oficinas de coworking, comedores comunitarios, cocinas tipo office y aparcamiento para bicicletas.
- Logística interna: Lavanderías distribuidas por las plantas, consigna de equipajes, oficinas de administración y una lavandería centralizada.
El edificio se construirá bajo estrictos criterios de sostenibilidad y accesibilidad, con soluciones tecnológicas para mitigar el efecto de isla de calor urbano, sistemas de aislamiento acústico, reutilización de recursos hídricos y el uso intensivo de energías renovables, además de ascensores y recorridos 100% adaptados para personas con movilidad reducida.














