El quinto mes del año dejó mangas marinas, récord absoluto desde 1965 y lluvias extremas.
El pasado mes de mayo de 2026 ha cerrado con un balance meteorológico calificado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) como muy cálido. Con una temperatura media de 19,1°C y una anomalía térmica de 1,0°C por encima de lo habitual, las islas han vivido un mes de contrastes brutales, registrando récords históricos de temperaturas máximas y fenómenos adversos en el mar.
La primera mitad del mes engañó a la población con un bajón térmico a mediados de quincena, pero la segunda mitad desató un episodio cálido sin precedentes. El termómetro tocó techo el 29 de mayo, día en que el Aeropuerto de Menorca batió su récord absoluto de temperatura máxima diaria al alcanzar los 30,9°C, una cifra nunca vista en la estación con datos desde 1965.
Las máximas más salvajes del archipiélago se concentraron en el cierre del mes, destacando:
- Mallorca: 35,6°C en Pollença.
- Ibiza: 34,2°C en Sant Antoni de Portmany.
- Menorca: 32°C en Cala Galdana.
- Formentera: 28,5°C.
Por estaciones, La Mola (con registros desde 1988) y Sant Joan de Labritja (desde 1993) firmaron las medias de máximas más altas de su historia con 24,2°C y 26,2°C respectivamente. Por el contrario, el termómetro cayó a plomo el día 17 en la Serra de Tramuntana, dejando la mínima del mes en unos gélidos 2,8°C en Escorca Son Torrella.
Dormir se convirtió en una odisea en varias localidades. El número de noches tropicales (aquellas en las que el termómetro no baja de los 20°C) se ha situado muy por encima de la media histórica de las islas. El Port de Pollença destrozó sus registros desde 1951 al marcar una mínima de 20,8°C el día 30. El ranking del insomnio lo lideró Capdepera con seis noches tropicales, seguida por Banyalbufar y Cabrera con tres noches, y Porto Pi, Sóller, Colònia de Sant Pere y Llucmajor con dos.
Desajuste hídrico
En términos globales, mayo fue un mes ligeramente seco. Llovió un promedio de 24,9 l/m², lo que representa un 28 por ciento menos de lo habitual. Sin embargo, el comportamiento por islas destapa una enorme brecha hídrica:
- Mallorca: Sufrió un desplome en las precipitaciones del 35 por ciento. Aunque la Serra de Tramuntana recogió acumulados como los 47,1 l/m² de Alfàbia, el sureste de la isla se convirtió en un desierto. En Porreres solo cayeron 2 l/m², un alarmante 94 por ciento menos de lo normal.
- Menorca: Registró un déficit del 47 por ciento, con apenas 14,6 l/m² recogidos.
- Ibiza y Formentera: Rompieron la tendencia de sequía de forma drástica. En Ibiza cayeron 46,4 l/m², un 50 por ciento por encima de lo normal. El caso de Formentera fue extremo: un mes muy húmedo donde se recogieron 56,8 l/m², un 214 por ciento por encima de su valor habitual, es decir, más del doble de lo que suele llover.












