Multa y veto de seis meses: el durísimo castigo para los que intentan copiar en el examen de conducir.
La Jefatura Provincial de Tráfico y el Sector de Tráfico de la Guardia Civil de Illes Balears han blindado las aulas de exámenes teóricos tras detectar una sofisticada red de fraude tecnológico. Durante los controles de mayo, los agentes cazaron a cinco aspirantes utilizando dispositivos electrónicos avanzados diseñados para burlar el sistema.
Cámaras camufladas y microaudífonos en el oído
El modus operandi de los infractores roza la ficción cinematográfica. Los sospechosos utilizaban los denominados «kits de espía», equipos de intercomunicación de alta tecnología ocultos bajo la ropa o en accesorios. Mediante lentes diminutas, filmaban las preguntas de los test en tiempo real y las transmitían al exterior de la jefatura. Al otro lado de la línea, un cómplice les soplaba las soluciones correctas a través de pinganillos microscópicos incrustados en el canal auditivo.
Esta trampa fue neutralizada gracias al despliegue preventivo de las fuerzas de seguridad, que procedieron a interceptar los terminales y a identificar a los tramposos de inmediato.
Los cinco implicados han sido denunciados formalmente por una infracción catalogada como muy grave en la Ley de Seguridad Vial. La normativa española es inflexible con este tipo de engaños: cada infractor se enfrenta a una sanción económica de 500 euros en efectivo y, lo que es peor para sus intereses, a la prohibición absoluta de presentarse a examen durante un plazo de seis meses.
En una operación conjunta con la Dirección General de Movilidad del Govern, se extendieron las inspecciones a las pruebas del Certificado de Aptitud Profesional (CAP), el título obligatorio para los chóferes de camiones y autobuses.
En este sector, la Guardia Civil detectó a otros dos aspirantes usando la misma tecnología fraudulenta para obtener una licencia profesional.












