Para eludir el banquillo de los acusados y una posible condena penal, el investigado ha aceptado pagar 2.612 euros.
El error de cálculo de un joven colombiano rabioso contra un excompañero de trabajo le puede salir muy caro. La Policía Local de Palma ha cerrado la investigación en torno a un joven de 22 años acusado de un delito de daños continuados. El sospechoso, movido por un aparente rencor laboral, se dedicó a vandalizar el vehículo de un excompañero de trabajo. Lo que el infractor no midió fue el escenario elegido: cometió el delito a escasos metros de las dependencias policiales, quedando completamente retratado por los objetivos de alta definición.
Los hechos se consumaron durante la madrugada del pasado 28 al 29 de abril de 2026. La víctima, un ciudadano español de 40 años, había dejado su turismo estacionado en la calle Libertad. Al regresar, se topó con una desagradable sorpresa: la carrocería presentaba profundos arañazos provocados de forma intencionada.
La clave para resolver el enigma estaba en el perímetro de seguridad de la propia jefatura policial. Ante las sospechas de la víctima, la Sala de Atestados procedió a un minucioso visionado de las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona. Las imágenes fueron letales para el investigado. En el vídeo se observa con total nitidez cómo un individuo se aproxima al coche por el flanco derecho y, con un movimiento continuo de su mano izquierda, desfigura la pintura con un objeto punzante. Un acto de vandalismo puro y duro ejecutado con fría premeditación.
La trama esconde un trasfondo familiar insólito. Tras percatarse de que su excompañero rondaba la zona esa misma noche, el afectado contactó directamente con la madre del sospechoso. Para sorpresa de todos, la mujer no solo admitió la autoría de su hijo en el ataque de la calle Libertad, sino que tiró de la manta: confesó que el joven también era el responsable directo de otro sabotaje idéntico perpetrado en diciembre de 2025 contra otro automóvil del mismo denunciante. La obsesión del agresor venía de lejos.
Con las pruebas videográficas en la mano, los agentes de la Policía Local citaron al presunto autor en calidad de investigado no detenido. El joven acudió al cuartel blindándose en su derecho constitucional a no declarar.
Sin embargo, el desenlace del caso ha tomado un rumbo económico inmediato para evitar males mayores en los tribunales. La víctima ha retirado la denuncia de forma expresa tras alcanzar un acuerdo privado extrajudicial. Para eludir el banquillo de los acusados y una posible condena penal, el investigado ha tenido que desembolsar la cantidad exacta de 2.612 euros en efectivo para sufragar de su bolsillo la reparación integral de los dos vehículos dañados. Pese al pacto económico entre las partes, el expediente y las diligencias policiales ya han sido remitidos a la Sección de Instrucción de Guardia del Tribunal de Instancia de Palma.











