El responsable pernocta en las calles y cometió el delito para tener un techo en prisión.
La Policía Local de Palma ha detenido a un hombre de 32 años de edad y nacionalidad española tras destrozar a golpes una farmacia. Lo sorprendente del caso es que el implicado no buscaba botín alguno: su único objetivo real era ser arrestado de inmediato para ingresar en prisión.
Los hechos se desencadenaron a las 01:55 horas del pasado 27 de mayo en la calle Marquès de la Fontsanta. Varias dotaciones de la USEI (Unidad de Seguridad Integral) se encontraban realizando un control rutinario en la cercana plaza de España cuando escucharon un fuerte estruendo de impactos metálicos. En ese mismo instante, un testigo alertó a los agentes de que un joven estaba ensañándose a golpes contra el escaparate de una botica cercana.
Las patrullas se desplegaron a pie y en coche oficial de forma fulminante. Al llegar, localizaron al sospechoso sentado con total tranquilidad en el suelo del local contiguo. Justo al lado, la máquina expendedora exterior de la farmacia, de metro y medio de altura, presentaba el cristal frontal completamente fracturado.
«Quiero ir a la cárcel»
Al ser interrogado, el hombre confesó la autoría de los destrozos de forma espontánea y sin oponer resistencia. Los agentes intervinieron el arma del delito: una cinta de amarre con trinquete que había utilizado a modo de mayal para reventar el vidrio. Al preguntarle por los motivos del ataque, el individuo fue tajante: afirmó que no pretendía robar nada, sino que su meta era que la Policía lo detuviera para asegurarse un techo y comida en el centro penitenciario.
Tras un cacheo, los agentes comprobaron que el hombre no llevaba ningún artículo del establecimiento. Sin embargo, al constatar el delito de daños y verificar que el detenido carece de domicilio conocido y pernocta de forma habitual en la calle, se procedió a su arresto formal. La Policía Local ya ha traspasado las diligencias a la Policía Nacional para gestionar su puesta a disposición judicial.










